martes, 30 de noviembre de 2010

Himno.

Adelante mis guerreros,
pues el enemigo se avista sobre la colina,
empuñan sus espadas con fuerza, pues nos ven a la espera.

Adelante mis guerreros,
pues nosotros somos los elegidos,
a ganar hemos venido, para vencer hemos nacido.
¡Tomad vuestras espadas! Los enemigos preparan ya sus lanzas...
¡Tomad vuestros escudos! ¡Formación!

Gira, golpea, avanza,
haz al enemigo volver sobre sus pasos.
Ellos nos temen, pues la noche nos cubre en su manto,
pues el Sol nos protege con sus rayos.
Ellos nos envidian, pues hemos sido bendecidos con el valor,
nuestras espadas fueron forjadas por el oro más puro,
a matar hemos venido.

Huyen,
nuestros rivales huyen al oír nuestro grito de batalla,
huyen como pobres cachorros asustados,
¡Alegraos mis guerreros!
¡Vuestros respetos al cielo, frente en alto!

Nuevamente hemos vencido.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Soneto X

Con mi lágrima tejo mis dolores,

¡Ay de mí, tonta vida insensata,

que la noche a mi corazón mata!

Que mis ojos no distinguen colores.

-

De tanto gritar, por tontos amores

He roto mis labios, vida ingrata;

Las ataduras de dolor desata,

¡Ay! Pues yo no distingo ya sabores.

-

Si por amarte yo habré de morir,

Aunque al cielo yo no he de subir,

Por ti podré, al fin dejar de sufrir.

-

Este soneto tuve que escribir,

Para a ustedes poder decir:

Hijos, por amor no dejen de vivir.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Lo olvidaba...

Bajan suavemente,
desde tus labios hasta tu ombligo,
mis dedos ávidos de placer.

Me detengo temeroso,
a la espera de tu respuesta.
Lo olvidaba... estás dormido.

Te estremeces de pronto,
pero sigues dormido.
Lo olvidaba... te he drogado.

Abrazo tu cuerpo,
desnudo y sudoroso.
Lo olvidaba... te amo.

Me aferro a ti,
para caer dormido.
Lo olvidaba... tengo sueño.

Despierto y te veo,
abriendo tus ojos lentamente.
Lo olvidaba... tus ojos son hermosos.

Me miras extrañado,
pero no me apartas de tu lado.
Lo olvidaba... me recuerdas.

Me agarras con fuerza,
y me besas entre susurros.
Lo olvidaba... no olvido tus besos cálidos.

La noche es eterna,
nos amamos sin reloj, sin prisa.
Lo olvidaba... eres mío.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pasado de copas.

Invito a los cuervos del ocaso,
a beber unas copas mientras la luna se viste de reina,
y el sol se acurruca en su cama tras el firmamento
salpicado de estrellas chismosas.

Derramé mi copa de champaña,
¡oh! el alcohol se deshace en ríos,
moja mis zapatos de porcelana,
hace estornudar al conejo de orejas cuadradas.

Mi corazón es tan grande,
que con él me haría un guante,
De buen corazón yo soy,
porque no le doy mi dinero a nadie.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La Ciudad de los Robots.

Es un día normal, en la ciudad de los robots.
Los autómatas bailan imaginariamente en la acera,
pues en la realidad no tienen permiso para reír,
Dinero y "prosperidad", ¿qué más pedir?
(Quizá un poco de cariño, o bien algo de alegría,
¿qué tal un rayo de sol?)

Marchan al unísono hacia las fábricas,
¡De terno y corbata, bien peinados zapatos lustrados!
De terno los barrenderos,
de terno las cocineras,
de terno los ¿payasos?
(¡Espera! No hay payasos en esta tierra)

Se anuncian chubascos el día de ayer,
además el día de hoy, ¡adivina! mañana también.
El sol se ahoga entre las nubes de humo,
¿quién recuerda la cara del sol?

Llueve, una, y otra, y otra vez...
en la ciudad de los robots.
(¿Ves eso?)

Las sonrisas caen, una tras otra (qué raro).
Tímidas, se ocultan tras las gotas de lluvia.
Las gotas caen y rebotan, caen y rebotan
(eso es inaudito),
regresan al cielo y vuelven a caer.

Las sonrisas se quedan,
ellas abrazan los labios de los rostros
grises y apagados
en la ciudad de los robots.